Alias Henry, presunto líder de la banda ‘Los Nocopeo’, continuó coordinando el tráfico de drogas desde su vivienda en la localidad de Bosa, Bogotá. El hombre cumplía una medida de prisión domiciliaria. Sin embargo, las autoridades descubrieron que la casa por cárcel no detuvo sus operaciones criminales.
La organización contaba con diversos puntos de venta de estupefacientes. Uno de los lugares principales funcionaba bajo la fachada de una barbería. Allí simulaban prestar servicios de peluquería coordinados por redes sociales. En realidad, el establecimiento servía para concretar la entrega de las sustancias.
Fachadas, WhatsApp y repartos en bicicleta
Pero la barbería no era el único punto. La droga también era comercializada al menudeo frente a un establecimiento identificado como la panadería Nocopeo, en parques y mediante entregas coordinadas por WhatsApp. Para distribuirla utilizaban bicicletas tradicionales y eléctricas, según el expediente de la investigación.
La estructura tenía roles bien definidos. Alias Cali, señalado como uno de los aliados de Henry y presunto proveedor de la estructura. De acuerdo con los investigadores, una de las barberías servía como centro de acopio y desde allí se trasladaba la droga hasta una vivienda donde era dosificada para posteriormente distribuirla en diferentes puntos de expendio.

Cámaras de seguimiento banda criminal Los Nocopeo
Agente encubierto clave en la investigación
Un agente encubierto resultó determinante para desmantelar la red. Durante casi un año, el funcionario habría ingresado al círculo de confianza de la organización, simulando ser consumidor. Poco a poco consiguió contactos telefónicos, coordinó compras y realizó transacciones a través de WhatsApp, hasta obtener información que permitió establecer el funcionamiento de la estructura.
La investigación también puso la lupa sobre la situación judicial de alias Henry. El hombre ya había sido capturado en 2018 por un delito relacionado con concierto para delinquir y anotaciones por intento de feminicidio, posteriormente, recibió una medida de casa por cárcel. Además, según las autoridades, registraba otras anotaciones judiciales.
Falta de control en la prisión domiciliaria
Lo que genera mayor cuestionamiento es que, pese a la medida, habría continuado con la coordinación de actividades de la organización. El investigador asegura que Henry no tenía brazalete electrónico, una situación que, según su versión, le habría permitido salir de su vivienda y mantener contacto con personas bajo su mando.
La Policía sostiene que la estructura mantenía expendedores activos desde las siete de la mañana hasta las diez de la noche. Incluso, durante la noche, el encargado de realizar algunas entregas habría sido el portero del conjunto residencial donde operaba parte de la organización.
Las autoridades ejecutaron diez allanamientos y capturaron a ocho personas. El operativo puso a los detenidos a disposición de la justicia. El caso reabre la discusión sobre la efectividad y el control real de la casa por cárcel en Colombia.