Una nueva etapa del conflicto armado colombiano podría abrirse con el enfrentamiento entre el gobierno de Abelardo de la Espriella y las disidencias de las antiguas FARC lideradas por Iván Mordisco. El documento plantea un escenario marcado por una política de mayor presión militar contra los grupos armados ilegales y por el anuncio de una ofensiva para recuperar el control territorial.
De acuerdo con el material, De la Espriella asumiría la Presidencia con una promesa central de campaña: fortalecer a la Fuerza Pública y poner fin a las negociaciones con los grupos armados ilegales. En ese escenario, Mordisco y sus principales cabecillas aparecen como uno de los principales desafíos de seguridad para el nuevo Gobierno.

Apoyo redes comunicado a la prensa de presidente Abelardo de la Espriella
El documento señala que las disidencias lideradas por Mordisco mantienen presencia en amplias zonas del suroriente y suroccidente del país y han sostenido enfrentamientos tanto con la Fuerza Pública como con otras organizaciones armadas. También estima, con base en cálculos atribuidos a la Fuerza Pública, que serían más de 4.000 los integrantes de estas estructuras distribuidos en diferentes territorios.
Entre las regiones mencionadas aparecen Cauca, Catatumbo, Arauca y departamentos del sur del país, donde las disputas por corredores del narcotráfico, la minería ilegal y otras economías ilícitas podrían convertirse en escenarios de mayor confrontación. El documento advierte que una política basada en una mayor presión militar podría generar consecuencias sobre las comunidades, incluyendo desplazamientos y confinamientos.
Los analistas citados también plantean que las disidencias podrían responder con ataques contra la Fuerza Pública, afectaciones a infraestructura estratégica, mayor control de corredores utilizados para actividades ilícitas, reclutamiento e intimidaciones en las zonas donde mantienen influencia.
Sin embargo, el documento advierte que la superioridad militar del Estado no garantiza por sí sola un control rápido del territorio. La geografía, los corredores ilegales y la fragmentación de los grupos armados continúan siendo obstáculos para reducir la violencia. El resultado de esta nueva confrontación dependerá de la capacidad operativa de la Fuerza Pública, la coordinación institucional y la respuesta de las organizaciones armadas.