La tensión entre Caracas y Washington alcanzó un punto crítico tras la designación del Cartel de los Soles como una organización terrorista y la acusación de que Nicolás Maduro lidera un imperio criminal. Washington duplicó la recompensa por su captura hasta 50 millones de dólares, inscribiéndolo en la misma lista que integraron Bin Laden, El Chapo y Pablo Escobar, pero con un detalle: Maduro los ha superado en la cacería más costosa contra un presidente en funciones. Surge la pregunta: ¿por qué ahora y no antes? La respuesta es simple: ya no hay rehenes estadounidenses en las cárceles del chavismo, y con ello, se acabó su principal carta de negociación.
Según la DEA, en operaciones cuidadosamente vigiladas y documentadas por inteligencia demuestran que esta red movió más de 30 toneladas de cocaína, algunas mezcladas con fentanilo, además del lavado de cientos de millones en paraísos fiscales. Para Estados Unidos, el Cartel de los Soles es más que narcotráfico: es una alianza criminal y militar que, mediante un puente aéreo clandestino, trasladó drogas y armas por todo el continente. La medida envía un mensaje claro a Maduro y a su círculo: no habrá salida electoral ni política convencional. Sobre la mesa queda la posibilidad de una solución policial o militar directa. Analistas advierten que este movimiento no es aislado, sino una jugada de ajedrez que podría terminar en jaque mate.
Nicolás Maduro con fuerzas armadas bolivarianas
Expertos señalan que la estrategia busca minar la confianza dentro del entorno de Maduro y presionar a las Fuerzas Armadas, donde ya se habla de fracturas. Al mismo tiempo, voces recuerdan que dictadores como Noriega también se burlaron de Washington hasta que el desenlace fue inevitable. Para exoficiales estadounidenses, todo responde a intereses: cuando el narcotráfico del Cartel de los Soles tocó petróleo, empleos y seguridad nacional, la maquinaria se puso en marcha.