Un nombre, un apellido influyente y una red de complicidades políticas han bastado para mantener tras las rejas a un ciudadano inocente durante más de tres años. Marcos Antonio Campos Flores no es un personaje ordinario en el panorama venezolano: es sobrino de Cilia Flores.
Además de hermano de Efraín Antonio Campos Flores, condenado en Estados Unidos en 2017 por narcotráfico. Abogado y dos veces candidato del PSUV (Partido Socialista Unido de Venezuela) para la alcaldía del municipio San Diego, Campos Flores ha demostrado que el peso de su parentesco resulta ser su mayor herramienta de coerción dentro del aparato de seguridad estatal.
La trampa que lo llevó de una acusación a un encierro inhumano
El abuso de ese poder quedó al descubierto en el caso de Nelson Ramón Rivero, un ingeniero mecánico y comerciante de repuestos ajeno a la política. Su pesadilla comenzó tras ser involucrado en una investigación por una supuesta amenaza contra Campos Flores y el presunto envío de un explosivo a un colegio de Valencia.

Nelson Ramón Rivero
La DGCIM (Dirección General de Contrainteligencia Militar) vinculó dos números telefónicos para incriminar a Rivero por tráfico ilícito de armas, asociación para delinquir y conspiración.
Sin embargo, los hallazgos de Armando.info revelan que Campos Flores actuó como el principal denunciante e intervino directamente en la captura: estuvo presente cuando la DGCIM interceptó a Antonio Tovar en Valencia y le ordenó llamar a Rivero para tenderle una trampa.
El expediente también revela un ensañamiento vinculado al padre de la víctima, el general de brigada retirado Nelson Rafael Rivero, conocido crítico del chavismo.
La DGCIM incluyó una carta suya de 2012 para perfilar al detenido, cuyas pruebas defensivas fueron obtenidas mediante allanamientos presuntamente ilegales.
Durante su cautiverio, Rivero ha padecido condiciones inhumanas: primero en un reducido módulo del CONAS hacinado con más de 30 personas, y luego en un galpón industrial en Valencia sin electricidad, sin sanitario funcional ni agua constante. Entre tanto, Campos Flores jamás ha acudido a rendir declaración pese a ser citado reiteradamente.
Otro nombre que aparece al rededor de la historia
En la trama sobresale además la figura de Rafael Lacava, el gobernador de Carabobo es sancionado por el Departamento del Tesoro de Estados Unidos en 2019 e investigado por cuentas secretas en la Banca Privada d’Andorra.
Lo más desconcertante ocurre tras la caída de Nicolás Maduro y el arresto de Cilia Flores en suelo estadounidense: pese a la solicitud de sobreseimiento presentada bajo la nueva Ley de Amnistía, la justicia rechazó la medida y declaró la apelación sin lugar. La continuidad del encierro de Rivero evidencia que, aunque las cabezas del régimen hayan caído, las estructuras de arbitrariedad del aparato judicial siguen intactas.