Las fiestas decembrinas, tradicionalmente asociadas con unión, celebración y esperanza, se han transformado en Colombia en una temporada marcada por la violencia. Cada año, el cierre de diciembre deja un saldo preocupante de homicidios, riñas y personas lesionadas por el uso de pólvora, evidenciando que la celebración suele ir acompañada de excesos y falta de control.
Las riñas son uno de los detonantes más frecuentes de hechos violentos durante esta época. Discusiones por motivos mínimos, muchas veces bajo los efectos del alcohol, terminan en agresiones con armas blancas o de fuego. Reuniones familiares, fiestas barriales e incluso espacios públicos se convierten en escenarios donde la intolerancia escala rápidamente hasta consecuencias fatales.
Enfrentamiento y riña por intolerancia de ciudadanos en Bogotá durante navidad.
A este panorama se suma el uso indiscriminado de pólvora. A pesar de las campañas de prevención y las restricciones vigentes, niños, adultos y animales siguen siendo víctimas de quemaduras, amputaciones y traumas severos. En muchos casos, la manipulación de estos elementos ocurre en medio de celebraciones informales, sin medidas de seguridad y bajo el consumo de licor, aumentando el riesgo de accidentes graves.
Los homicidios durante diciembre suelen estar directamente relacionados con estos contextos de violencia social. Autoridades y expertos coinciden en que no se trata de hechos aislados, sino de un patrón que se repite cada año y que refleja profundas falencias en la cultura de convivencia y en la prevención del delito.
Frente a esta realidad, el llamado es a celebrar con responsabilidad. La vida no puede seguir contándose en cifras al final de cada diciembre. Evitar el consumo excesivo de alcohol, rechazar la violencia como forma de resolver conflictos y decir no a la pólvora son decisiones individuales que pueden marcar la diferencia. Celebrar en paz es, hoy más que nunca, un acto de responsabilidad colectiva.