El barrio Santa Fe, en el centro de Bogotá, fue durante años un territorio disputado a sangre y fuego por estructuras criminales dedicadas al microtráfico. Entre ellas, el temido Tren de Aragua logró imponer su ley del miedo, desplazando a otras bandas y tomando el control absoluto del negocio de drogas, incluso mediante homicidios selectivos y ataques con granadas.
Las investigaciones de la Policía Metropolitana revelaron que, desde Norte de Santander, esta organización traía armas de fuego y material explosivo, incluido el que se usó en el lanzamiento de una granada en el barrio San Bernardo el 24 de febrero de 2025. Interceptaciones telefónicas también evidenciaron planes para detonaciones en Santa Fe.
El general Giovanni Cristancho, comandante de la Policía Metropolitana de Bogotá, señaló que la estrategia de la banda incluía desalojar a familias para convertir viviendas en “pagadiarios” usados como bodegas de estupefacientes. El negocio estaba estructurado: en la cima estaba alias ‘Luis Quijada’; como segundo al mando, alias ‘Terry’; y en la base, expendedores como alias ‘Orejitas’, ‘Chuno’, ‘Cacerolo’, ‘Baudillo’ y ‘Gaby’. También contaban con transportadores y operadores en zonas como Soacha y Bosa, donde fueron capturados otros cabecillas.
. Distribución y venta de estupefacientes en Bogotá
En el Parque de los Periodistas y otros puntos estratégicos, la venta de droga era constante, marcada por una “carita feliz” amarilla con hojas de marihuana en los ojos, símbolo del estupefaciente que distribuían. La banda prohibía robos o asaltos para no atraer la atención, centrándose exclusivamente en el microtráfico Durante cuatro años, el Tren de Aragua acumuló una renta criminal cercana a los 100 millones de pesos mensuales. Pero su dominio terminó en una madrugada, cuando una operación coordinada de la Policía y la Fiscalía capturó a 35 de sus integrantes, decomisó armas, granadas, droga y desmanteló su estructura.
Este golpe representa un respiro para los habitantes del centro de la capital, aunque las autoridades advierten que otros grupos podrían intentar ocupar el territorio dejado por esta violenta organización.