lunes, abril 12, 2021

Julián Rojas sale del infierno de las drogas

Hablar del acordeonero Julián Rojas Terán es hablar de uno de los grandes íconos del folclor vallenato. Sus prodigiosos dedos hacen que el acordeón pase de ser un simple instrumento musical para convertirse en una manera de sentir. Eso logro este Rey Vallenato que se coronó como el mejor del Festival de la Leyenda Vallenata en 1991 por su talento para sigitar ‘el arrugado’.
Esto le ha permitido, además, ser compañero de fórmula de leyendas tan grandes como el recientemente fallecido Jorge Oñate, El Jilguero de América, y hacer parte de agrupaciones tan distinguidas como El Binomio de Oro de América.
Pero, por esos avatares de la vida, Julián Rojas cayó en el insondable mundo de las sustancias adictivas. Infierno que por más de 35 años lo tuvo entre la espada y la pared. Todo hasta que apareció su ángel de la guarda: Libertad Rojas, su hija adolescente.
Ella encarna a la persona que respalda a su padre de día y de noche, ahora que él intenta salir un vez más de ese mundo que le ha quitado oportunidades, restado amistades y sumado, si se quiere, enemigos. Ella es la encarnación de la bondad de una hija hacia un padre necesitado.


Julián Rojas concedió al periodista Héctor Sarasti del programa Testigo Directo de Rafael Poveda una entrevista precisamente centrada en su vida actual, luego de que saliera del tratamiento que se realizó en Bucaramanga y que apoyaron, entre otros, el cantante Silvestre Dangond, la política Cielo Gnecco y el locutor Álvarez. Estos son algunos apartes del diálogo:

¿Por qué creer en esta ocasión en usted, en su palabra? “No se trata de creer, no es lo que la gente piense o la gente diga de mi, es lo que yo piense o lo que yo quiera hacer”
“El primero que se podía mentir sobre eso en muchas ocasiones del pasado sería yo, yo no puedo confiarme ni en mi mismo”, aseguró Rojas Terán durante la entrevista televisiva.
Y precisó: “No puedo dar papaya, como dice el decimoprimer mandamiento, no dar papaya. No caer en zona de confort y creerme autosuficiente”.
El acordeonero explicó: “La zona de confort es olvidarme de las terapias, de las cosas que me dictaron, acostarme con un celular y ahí a darle y no hacer nada…esas son las zonas de confort, esas zonas de confort son peligrosísimas porque llevan al ocio, llevan al aburrimiento, a la desidia, son factores negativos y factores de riesgo”.
El destacado músico afirmó: “Yo vivo día a día totalmente con una disciplina diferente, no es como antes, me despierto, hago mi oración, le doy gracias a dios, lo primero que es orar por el nuevo día, bendigo el día, a Dios en todo momento por todo, le doy la gloria y la honra, no soy fanático de ninguna religión, pero respeto todas las religiones”
Y prosiguió: “Hago mis ejercicios, desayuno, estoy pendiente en estos momentos de mi escuela de enseñanza de alto nivel de acordeon Julián Rojas Rey Vallenato”.


En torno a lo que significa para él la escuela afirmó: “la escuela de enseñanza no me va sacar de una situación compleja, pero si es de gran ayuda al tratamiento y para todos aquellos que quieran tocar acordeón”.
Precisamente reconoció el papel de su hija Libertad: “Estoy organizando esto con mi hija Libertad, ella es mi secretaria, ella es mi amiguita, ella es la persona que esta pendiente de todo, de las llamadas, con ella voy donde tenga que ir…”
Rojas hizo la siguiente solicitud: “Invito a muchos niños, a los adolescentes, gente de todas las edades, para tomar una enseñanza, para que aprendan a tocar acordeón”.


Finalmente explicó en cuanto a su terapia que: “Vamos paso por paso, vamos suave, comienzo con mi academia para tener una terapia ocupacional, estoy me ocupa, esto me ayuda a concentrarme y al mismo tiempo es algo muy mío, es mi acordeón, es con él que voy a reponer, mi compañero de 45 años”
“Esa academia de enseñanza es una bendición que Dios me ha brindado y al mismo tiempo me sirve para poder generar y ayudarme”, finalizó