En Venezuela, el poder político y económico no solo se concentra en el régimen de Nicolás Maduro, sino también en la figura de Diosdado Cabello Rondón, considerado uno de los hombres más influyentes del país. Sin embargo, su dominio no se limita a su figura individual: gran parte de su familia ocupa cargos estratégicos en el Estado, consolidando una red de poder que ha despertado fuertes cuestionamientos internacionales.
El hermano de Cabello, José David Cabello, dirige desde hace más de quince años el SENIAT, organismo encargado de recaudar impuestos en Venezuela. Para la Oficina de Control de Activos Extranjeros de Estados Unidos (OFAC), su rol lo convierte en pieza clave dentro del denominado “Cartel de los Soles”, señalado de utilizar estructuras estatales para operaciones de narcotráfico y lavado de activos.
Familia Cabello, considerada como un nucleo de poder político dentro de Venezuela
A la par, Alexis Rodríguez Cabello, primo de Diosdado, ha estado al frente del SEBIN, el temido servicio de inteligencia venezolano. Según organizaciones internacionales, esta institución se ha visto involucrada en detenciones arbitrarias, torturas y ejecuciones extrajudiciales, lo que llevó a Suiza y Estados Unidos a intervenir imponiendole sanciones.
Por su parte, Marleny Contreras, esposa de Cabello, ha ocupado cargos legislativos y es acusada por el Departamento del Tesoro de Estados Unidos de facilitar operaciones ligadas al narcotráfico. En tanto, la hija de ambos, Daniella Cabello, también fue sancionada, acusada de utilizar su posición política para ocultar las presuntas irregularidades de su padre.
La comunidad internacional ha puesto bajo la lupa a esta familia, que para muchos se ha convertido en el verdadero núcleo de poder dentro de Venezuela. Las denuncias sobre narcotráfico, corrupción y represión, sumadas a las sanciones internacionales, configuran un escenario que no solo compromete el futuro político del país, sino también la permanencia de Nicolás Maduro en el poder.