El Ejército Gaitanista de Colombia como se hace llamar actualmente el Clan del Golfo tiene personas que los representan jurídicamente ante la comisión del Gobierno para los diálogos de paz adelantados en Doha, Qatar. Van dos reuniones clave en las que se habían acordado: las zonas de concentración, el respeto por las elecciones y levantar las órdenes de captura. Esto último fue anunciado por el presidente Gustavo Petro, pero seguido se conoce una conversación que hace dudar de parte del EGC.
Es un interlocutor que tiene poder dentro del Clan y habla con una persona a la que se refiere continuamente como “viejo” o “mi viejo”. “Cuando yo le digo que vamos bien, es porque nadie se va a someter ni nada de esas guevonadas”. Agrega que no se tienen que preocupar ni creerle a lo que diga el presidente, porque lo que él quiere es quedar bien con los Estados Unidos.

Vídeo de archivo, miembro de Clan del Golfo.
La cúpula del Clan del Golfo está a cargo de alias “Chiquito Malo”, el sucesor de alias “Otoniel”, quien paga su condena en Estados Unidos luego de su extradición. Sin embargo, se cree que por las malas experiencias de los negociadores con las Autodefensas Unidas de Colombia (AUC), los dos coinciden en que no se deben someter, pues es lo que les han asesorado los abogados.
El programa Testigo Directo pidió a un excomandante de las AUC y a una analista de la Fundación Conflict Responses que interpretaran la conversación; los dos concluyen que el Clan del Golfo no quiere abandonar las armas tan fácil y someterse a la justicia, porque ellos no quieren cárcel ni extradición.
Germán Senna Pico, quien estuvo veinte años en las Autodefensas, luego de escuchar todos los audios aseguró que: “Es una negociación que nació muerta; para mí, ahí no va a pasar nada”. Otros de los apartes del interlocutor en la llamada es para informar que ya las autoridades les devolvieron treinta celulares que habían sido confiscados, pero que los van a limpiar.
No quieren restituir algunas tierras que tienen en la Costa Atlántica. Pide una caja menor con doscientos millones de pesos destinados para hacer lobby y comprar personas.Como si fuera poco para el proceso de diálogo y la imagen de la organización delincuencial, han contratado a influencers a los que les pagan una cifra millonaria.