Durante años, el nombre de La Piscina Night Club estuvo ligado a las noches más exclusivas de Bogotá. Ubicado en el sector de Santa Fe, el establecimiento llegó a convertirse en uno de los centros de entretenimiento para adultos más reconocidos de la ciudad. Hoy, de aquel lugar quedan ruinas, recuerdos y una historia atravesada por personajes de poder, dinero y disputas criminales.
El imperio nocturno donde se mezclaban políticos, guerrilleros y paramilitares
Para Omar Guzmán, uno de sus fundadores, todo comenzó a partir de la transformación de un viejo hotel.
Junto a otros tres socios, diseñó un establecimiento que buscaba romper con la imagen tradicional de los negocios de este tipo en el sector: varios pisos, salones, bares, habitaciones y una piscina que terminó convirtiéndose en su principal emblema.
Según Guzmán, durante sus años de funcionamiento llegaron a trabajar allí cientos de mujeres adultas y el lugar se convirtió en un punto de encuentro para clientes con gran poder adquisitivo.

Mujeres que marcaron la época del La Piscina Night Club
También asegura que por sus instalaciones pasaron políticos y personas vinculadas, según su relato, con diferentes estructuras armadas y organizaciones criminales. Es precisamente esa convivencia entre personas que, en otros escenarios, podían encontrarse en bandos enfrentados. Dentro de La Piscina las diferencias quedaban afuera y algunos de estos personajes compartían y eran amigos durante horas o incluso días.
Los secretos detrás de las puertas de La Piscina
El establecimiento también fue escenario de historias relacionadas con el poder político.
Guzmán recuerda a un antiguo funcionario del Gobierno nacional, a quien identifica únicamente con el nombre de «Rafael», como uno de sus clientes frecuentes.
Después de varios años, Guzmán decidió retirarse del negocio. Según explica, la llegada de jíbaros y el consumo de drogas al entorno del establecimiento fueron algunos de los factores que lo llevaron a vender sus acciones.
Quince años después, regresó a las calles de Santa Fe para encontrarse con un escenario completamente diferente.
Lo que alguna vez fue un establecimiento de grandes dimensiones hoy se encuentra deteriorado y funciona como centro de reciclaje, mientras sus alrededores enfrentan problemáticas de consumo y delincuencia.
De las noches de lujo y descontrol a una investigación contra Los Compas
Pero la historia de La Piscina no terminó con su cierre.
En 2021, el inmueble apareció relacionado con una investigación contra la organización conocida como Los Compas. Las autoridades capturaron a 13 personas señaladas, posteriormente, en 2022, la Fiscalía adelantó un proceso de extinción de dominio sobre el predio, avaluado entonces en aproximadamente 566 millones de pesos.
Sin embargo, desde el pasado mes de junio de 2025, Alias el Paisa, cabecilla de Los Compas, se encuentra en libertad, a pesar de todo el proceso en su contra como administrador de la estructura.
De aquel emporio nocturno hoy quedan paredes deterioradas y muchas historias difíciles de comprobar. La Piscina pasó de ser símbolo de una época de la noche bogotana a convertirse en el escenario de una historia marcada por negocios, poder y delincuencia.