La ofensiva militar contra las disidencias de las FARC comandadas por Iván Mordisco ha logrado en cuestión de semanas desestabilizar a una de las estructuras armadas más poderosas del país. Como fichas de dominó, varios de sus hombres de confianza han caído en operaciones desarrolladas principalmente en el Guaviare y el Cauca, lo que representa un duro golpe para la organización ilegal que, pese a los reveses, busca recomponerse.
El primero en caer fue alias Dummar, cabecilla importante en el suroriente del país, neutralizado en el municipio de El Retorno, Guaviare. Poco después, en un operativo en Cundinamarca, fue capturado alias El Mono, hermano de Iván Mordisco, quien se encargaba de manejar las finanzas de la organización, controlando más de mil millones de pesos mensuales según las autoridades.
En el Cauca, dos de los jefes más influyentes, alias Kevin y alias Giovanny, se entregaron a las fuerzas militares. Estas bajas coincidieron con disputas internas en las estructuras conocidas como Carlos Patiño, Dagoberto Ramos y Jaime Martínez, motivadas por pérdidas de millonarios cargamentos de cocaína. La presión de Mordisco sobre estos mandos los llevó a buscar protección en manos del Ejército.
Ivan Mordisco cabecillla de las Disidencias de las FARC – EP
A la caída de estos cabecillas se sumó la captura de alias Julio, quien apenas asumía el mando de la estructura Carlos Patiño en el Cauca. En menos de 24 horas fue rastreado y detenido por las tropas. Estos golpes han dejado a Mordisco debilitado, mientras el Estado ofrece millonarias recompensas por información que permita su captura.
No obstante, el panorama sigue siendo complejo. En paralelo a estas derrotas, las disidencias han incrementado los secuestros de militares y los atentados contra la fuerza pública. Este año se registran más de seis episodios de retenciones ilegales en distintas regiones del país, lo que refleja un intento desesperado del grupo insurgente por mantener presencia territorial y capacidad de presión.
Las autoridades advierten que, aunque las operaciones han diezmado el círculo de confianza de Mordisco, las disidencias tienden a regenerarse y buscar nuevos liderazgos. La captura de alias Marlón en el Cauca se perfila como el siguiente objetivo prioritario, mientras el gobierno insiste en que Iván Mordisco solo tiene dos caminos: rendirse o enfrentar la desintegración definitiva de su estructura.