En pleno corazón de Chapinero, uno de los sectores más concurridos y universitarios de Bogotá, la Policía desmanteló la estructura criminal Los Lobos, liderada por Jonathan Alberto Londoño Hernández, alias Jonatican. El hombre, un desertor del temido Tren de Aragua, decidió independizarse para crear su propio emporio de microtráfico en el emblemático Parque de los Hippies, a pocas cuadras de la carrera Séptima.
Según las investigaciones, Jonatican contaba con un equipo de expendedores identificados como Reymon, Shagy, Gordo Rappi y Baiker. Bajo la fachada de domiciliarios de plataformas de mensajería, distribuían marihuana, cocaína y otras sustancias las 24 horas del día.
El brigadier general Giovanny Cristancho, comandante de la Policía Metropolitana, explicó que los vendedores “cambiaban de ropa varias veces al día para evitar ser seguidos” y guardaban la droga “debajo de las sillas del parque y en las letras gigantes de la palabra Bogotá”.
Los Lobos no solo abastecían el parque. El barrio Pardo Rubio funcionaba como bodega de estupefacientes y centro de acopio, desde donde un supuesto mensajero repartía la mercancía a pagadiarios de la zona. De acuerdo con la Policía, la organización obtenía rentas criminales que superaban los 150 millones de pesos mensuales.
Captura de Jonathan Alberto Londoño, alias ‘Jonatican’ lider estructura criminal Los Lobos
La investigación reveló además que Jonatican exigía que toda la droga circulara con su propia marca: un logotipo de lobo, y que cualquier expendedor que comercializara sustancias sin este sello era expulsado del parque. El secretario de Seguridad de Bogotá, César Restrepo, aseguró que la banda también estaría vinculada al uso de granadas de fragmentación, lo que incrementaba el riesgo para los habitantes de Chapinero.
Tras sentirse vigilado, Jonatican huyó con su familia a Bucaramanga, donde —según fuentes de inteligencia— recibía protección de una peligrosa banda de origen venezolano conocida como AK-47. Sin embargo, un operativo conjunto de agentes encubiertos permitió su captura por los delitos de concierto para delinquir y tráfico de estupefacientes.
La caída de Los Lobos envía un mensaje contundente: ninguna red criminal, por más fachada o protección que tenga, está por encima de la ley. Hoy el Parque de los Hippies sigue siendo un punto estratégico para el comercio de drogas, pero las autoridades insisten en que continuarán los operativos para evitar que otra estructura ocupe el lugar de Jonatican.