Hay muchas historias que han circulado sobre las razones detrás del crimen de la familia Lora Rincón en Aguachica, Cesar, el 29 de diciembre de 2024. Algunas dicen que eran víctimas de extorsión, que el pastor estaba manejando propiedades de un supuesto narcotraficante apodado “El Calvo”, y también hay otras versiones sin mucho fundamento. Pero, ¿qué es lo que realmente sucedió?
El programa Testigo Directo, llegó a la localidad donde ocurrió la masacre para investigar cuán cierta era la afirmación de que el pastor Marlon Lora tenía una gran fortuna gracias a su supuesta relación con el narcotraficante.

Pastor Rafael Robles mostrando la casa pastoral de la familia Lora Rincón en Aguachica, Cesar
La realidad es clara: el pastor Marlon y su familia, que incluía a Yurlay, su hija Ángela Natalia y su hijo Santiago, vivían de manera sencilla en la casa pastoral al lado de la iglesia Príncipe de Paz, en el barrio Villa Paraguay, en Aguachica. Las paredes sin yeso, la falta de ventanas y techos, y una gran cantidad de necesidades físicas en su hogar, hacían evidente que la historia sobre el supuesto testaferro era muy diferente de la vida que llevaban los pastores.
“Sí, ellos eran testaferros, ¡pero de Dios!”, fue la contundente respuesta del pastor Giovanni Hernández cuando el periodista Héctor Sarasti le preguntó si era cierto que el pastor estaba involucrado en lavar dinero para un narcotraficante. El pastor que tomó el lugar de Marlon Lora mostró la vivienda que habitaba la familia Lora Rincón. Es una historia humana que desmiente las versiones y pone las cosas en su verdadero contexto.