Mató a su hija y quedó libre: el caso que sacude a la justicia colombiana

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El asesinato de una niña de apenas dos años de edad, a manos de su propia madre se convirtió en una de las tragedias más dolorosas y controversiales registradas en Caldas en los últimos años. El caso ocurrió el 14 de julio de 2021 en el barrio San José de Manizales y, más allá del horror del crimen, generó una profunda polémica tras la decisión judicial que declaró inimputable a la mujer responsable del hecho.

Según el reporte de las autoridades, la menor fue hallada sin vida dentro de la vivienda donde residía con su madre. El cuerpo presentaba múltiples heridas, entre ellas una grave lesión en el cuello que comprometió la arteria carótida y le provocó una hemorragia masiva. Junto a la niña fue encontrada la madre, quien habría intentado quitarse la vida tras cometer el crimen.

Para Hedel Galvis, padre de la menor y abogado de profesión, el dolor se transformó en indignación al conocer que la mujer, capturada en flagrancia, no sería condenada penalmente. Asegura que nunca detectó comportamientos psiquiátricos previos que alertaran sobre una posible tragedia y sostiene que el asesinato pudo haber sido un acto de venganza tras su negativa a abandonar a su esposa y formalizar una relación con la madre de la niña.

Menor de 2 años asesinada por su mamá, hecho ocurrido en el  barrio san José de Manizales en 2021.

La controversia aumentó cuando, durante el proceso judicial, se determino que la mujer presentaba un cuadro clínico grave que le impedía comprender la gravedad de sus actos. De acuerdo con informes forenses, su estado mental estaría relacionado con una infección por Covid-19 que habría derivado en una lesión cerebral y una alteración severa del comportamiento, argumento clave para que la justicia la declarara inimputable.

Expertos en derecho penal explican que la inimputabilidad no significa que el hecho no haya ocurrido, sino que la persona no puede ser considerada culpable al no tener plena capacidad de comprensión. En estos casos, la ley no impone una pena, sino una medida de seguridad orientada a la protección y tratamiento del individuo.

Desde la psicología, se advierte que este tipo de crímenes pueden estar cargados de mensajes emocionales extremos. La psicóloga Dahiana Benavidez señala que el asesinato pudo haber sido una forma de trasladar un dolor profundo a la expareja, utilizando lo más valioso como medio de expresión del sufrimiento.

Hoy, mientras la madre permanece en libertad bajo supervisión médica, una niña descansa en una tumba. Su padre insiste en que más allá de los tecnicismos legales, este caso deja una pregunta abierta y perturbadora: ¿cómo proteger a los más vulnerables cuando la justicia determina que no hay un culpable?

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