A sus 76 años y con una vida marcada por excesos, cárcel y arrepentimiento, uno de los fundadores del Cartel de Medellín, Carlos Enrique Ledher Rivas, reapareció en Armenia, Quindío, la tierra que lo vio nacer y donde hoy intenta vivir como un ciudadano más. Sin embargo, le es imposible pasar inadvertido. En las calles, en un ascensor o en un restaurante, siempre hay alguien que lo reconoce. Unos para admirarlo, otros, no para tanto.
Ledher, quien pasó 33 años en prisiones de Estados Unidos tras ser extraditado el 4 febrero de 1987, acusado de tener vínculos con el tráfico de drogas. Confiesa que aún carga profundas heridas emocionales. Una de las más dolorosas: recordar a su madre, Luz Elena Rivas, quien lo visitó en la cárcel estando ya en silla de ruedas poco antes de morir. También evoca la partida de su padre, Guillermo Ledher, quien falleció de cáncer 40 días después de su extradición.
Carlos Enrique Ledher Rivas presenta su obra Vida y Muerte del Cartel de Medellín.
Hoy, ya en libertad, asegura sentirse rehabilitado. En Armenia disfruta “la dicha de haber retornado”, como él mismo dice, y se dedica a escribir. Durante su tiempo en prisión encontró en la lectura un salvavidas mental: llegó a leer entre 30 y 40 libros al año, hábito que lo inspiró a publicar su obra Vida y muerte del Cartel de Medellín, disponible en Colombia, Estados Unidos e Inglaterra.
En una conversación franca reconoce sus errores y su pasado criminal al lado de Pablo Escobar, con quien trabajó cerca de cinco años. Afirma que su objetivo ahora es dejar un testimonio para las nuevas generaciones, contar su versión como protagonista de lo ocurrido en los años 80, quien fué y en que se convirtió, además de advertir las dificultades que se pasan al enrumbar por los caminos que él mismo transitó.
Al cierre, cuando se le pregunta cómo quiere ser recordado, Ledher responde sin rodeos: “Como un hombre que se arrepintió de los excesos que realizó cuando era joven”.