Ovidio Guzmán López, alias «El Ratón», hijo de Joaquín «El Chapo» Guzmán y figura clave de la facción «Los Chapitos» del Cártel de Sinaloa, se ha declarado culpable en Estados Unidos por conspiración para el tráfico de cocaína, fentanilo y otras drogas. Esta admisión es una calculada jugada estratégica que le exime de un juicio prolongado, pudiendo reducir su condena y otorgarle beneficios como testigo protegido, incluyendo la controversial posibilidad de conservar parte de su fortuna ilícita.
La decisión de «El Ratón» amenaza con exponer una compleja red de acuerdos y añejas complicidades entre el Cártel de Sinaloa y funcionarios públicos mexicanos, desvelando así secretos que han permitido el crecimiento exponencial de la organización. Su testimonio se considera una pieza fundamental para las autoridades estadounidenses en su ofensiva contra Ismael «El Mayo» Zambada, líder de la otra facción principal del cártel.
Ovidio Guzmán López, alias «El Ratón» fue capturado
Esta situación se enmarca en una estrategia de EE.UU para fragmentar los cárteles induciendo a la traición, como ocurrió con Vicente Zambada Niebla, «El Vicentillo», cuyo testimonio fue crucial contra «El Chapo». La cooperación de Ovidio, cuya palabra podría ser suficiente para lanzar acusaciones sin necesidad de pruebas adicionales, permitirá al gobierno de EE.UU emitir órdenes de captura, revocar visas y sancionar a funcionarios. Se especula sobre la implicación del gobernador de Sinaloa, Rubén Rocha Moya, y sus hijos.
Mientras tanto, diecisiete familiares de los Guzmán López, incluyendo a Griselda López, exesposa del Chapo, quien tiene cargos en los EE.UU, se han trasladado a EE.UU, llevando consigo más de 70.000 dólares cada uno, huyendo de las represalias del cartel. Ovidio ingresará formalmente al programa de protección de testigos el 9 de julio del 2025, abriendo una nueva puerta para que los Guzmán salgan en victoria y caigan más políticos que ayudaron a tejer el imperio de drogas.