El crimen, planeado con sevicia, ha generado indignación por la baja pena que contempla la ley para menores de edad en Colombia.
El 10 de mayo de 2025 terminó la angustiosa búsqueda de David Esteban Nocua, un menor de 14 años desaparecido en Bogotá. Su cuerpo fue hallado en el río Tunjuelito por su padrastro, Camilo Torres, quien con ayuda de un dron localizó la escena del horror. La tragedia tomó un rumbo inesperado cuando se reveló que los presuntos responsables eran su exnovia y un amigo de ella.
La investigación señala que el menor fue citado con engaños a inmediaciones del botadero de Doña Juana, donde fue brutalmente asesinado. ‘Me pidió que le tapara los ojos porque le iba a dar una sorpresa’, relató uno de los testimonios. En lugar de un regalo, recibió una puñalada mortal. Según Angie Rodríguez, quien escuchó la confesión de la victimaria, ‘ella sonreía al contar lo que hizo’.
Cámara de seguridad donde se muestra a David Esteban Nocua, su exnovia y el amigo caminando hacia el río
La madre del joven, Juliana Monroy, aún busca respuestas. Cree que la menor actuó con sevicia, movida por rabia, y lamenta que la justicia solo contemple una pena de ocho años en un centro de internamiento. ‘No tiene corazón, y la ley es demasiado blanda’, aseguró entre lágrimas, reflejando el sentir de muchas víctimas que sienten que la balanza de la justicia no siempre se inclina a su favor.
El abogado José Manuel Martínez explica que el caso se juzga bajo la Ley 1098 de 2006, que contempla penas reducidas para menores. Este hecho ha reavivado el debate sobre la necesidad de endurecer las sanciones para adolescentes que cometen delitos atroces.
La familia de David exige justicia verdadera. ‘No se trata de venganza, sino de dignidad para la víctima y para que esto no vuelva a repetirse’, concluyó Camilo Torres. Mientras tanto, Colombia se estremece ante la crudeza de un crimen que pudo evitarse.