La persecución contra Alexander Díaz Mendoza, conocido como alias Calarcá, se ha convertido en uno de los principales objetivos de la Fuerza Pública colombiana. El Gobierno de Abelardo De La Espriella ha endurecido la presión militar y judicial contra las estructuras armadas que permanecen activas en diferentes regiones del país.
Amón: la operación que golpeó las estructuras de alias Calarcá
Uno de los golpes más importantes ocurrió el 27 de agosto de 2026, durante la Operación Amón, desarrollada en zona rural de El Retorno, Guaviare.
De acuerdo con la Presidencia, la acción estuvo dirigida contra campamentos de estructuras del Bloque Jorge Suárez Briceño, bajo el mando de Calarcá, y dejó un balance preliminar de siete integrantes muertos, además de la incautación de once fusiles y cinco ametralladoras.
El documento de trabajo señala además que las operaciones se extienden por departamentos como Guaviare, Meta, Antioquia y Norte de Santander. En este escenario, la caída de hombres cercanos a Calarcá representa un objetivo estratégico para las autoridades.
Las amenazas de las disidencias llegaron hasta tres alcaldes
La presión también se ha trasladado a Antioquia. En septiembre, el gobernador Andrés Julián Rendón denunció que las disidencias vinculadas a Calarcá señalaron como “objetivo militar” a los alcaldes de Santa Rosa de Osos, Carolina del Príncipe y Gómez Plata. Las autoridades departamentales atribuyeron la amenaza a una estructura del frente 36.
La ofensiva contra Calarcá podría desatar una nueva guerra por el territorio
El panorama plantea un escenario complejo para la seguridad regional. El documento advierte que una eventual afectación a la estructura de mando de Calarcá podría debilitar temporalmente a la organización, pero también generar respuestas violentas o disputas territoriales. Entre los factores de tensión aparecen la presencia de otros grupos armados, las economías ilegales y la disputa por corredores estratégicos.
Mientras continúan las operaciones, la pregunta central es hasta dónde llegará la ofensiva estatal y cuál será la respuesta de las estructuras que permanecen bajo el mando de Calarcá. Por ahora, el jefe disidente continúa siendo uno de los principales objetivos de la Fuerza Pública.