Una cirugía estética terminó en tragedia. La desaparición del cuerpo de Yulixa Toloza destapó una red de irregularidades, fuga y encubrimiento.
“Sin cadáver no hay delito”. Esa fue la frase que, según las autoridades, marcó una de las decisiones más escalofriantes dentro del caso de Yulixa Toloza. Los implicados creyeron que desapareciendo el cuerpo también podrían escapar de la justicia, sin imaginar la investigación que se desataría después.
Todo comenzó cuando Yulixa llegó a un centro estético conocido como Beauty Laser, un lugar que aparentaba funcionar de manera legal y al que muchas mujeres acudían buscando procedimientos más económicos. Según los testimonios recopilados por las autoridades, el sitio operaba en un apartamento acondicionado con habitaciones para recuperación de pacientes, camillas y equipos básicos utilizados para procedimientos invasivos como lipólisis láser.
Las amigas de Yulixa fueron quienes encendieron las alarmas. Al notar su desaparición, entregaron información clave a la Policía y se activó el protocolo de búsqueda. En medio de la investigación aparecieron los nombres de María Fernanda Delgado, Edison Torres y Eduardo Ramos, tres ciudadanos venezolanos señalados de participar en el procedimiento realizado a la víctima.
Una de las testigos más importantes del caso fue Cindy, otra paciente del lugar, quien aseguró haber visto a Yulixa salir con vida, pero en muy mal estado, después de la intervención. Según su relato, varias personas trasladaron a la mujer hacia una habitación mientras intentaban ocultar lo ocurrido. En vez de llamar inmediatamente a las autoridades o a una ambulancia, los presentes habrían pedido la presencia de un pastor para orar en el lugar.
Las investigaciones también revelaron que el sitio donde operaron a Yulixa no cumplía con las condiciones de un quirófano. De acuerdo con el investigador encargado del caso, el lugar carecía de medidas adecuadas de asepsia y contaba únicamente con equipos básicos de monitoreo.
Después de la muerte de Yulixa, los implicados emprendieron una huida hacia Cúcuta y posteriormente a Venezuela. Allí dejaron abandonado el vehículo utilizado para transportar el cuerpo. Gracias a mensajes de WhatsApp, interceptaciones y testimonios, las autoridades lograron identificar a otras personas involucradas en el intento de desaparecer el automóvil y ocultar evidencias.
La captura de María Fernanda y Edison en Venezuela fue clave para reconstruir los hechos. En coordinación con la Policía venezolana, los investigadores colombianos lograron establecer la ruta seguida por los implicados la noche en que abandonaron el cuerpo. Sin embargo, pasaron varias horas antes de que las autoridades lograran ubicar el lugar exacto.
Finalmente, gracias a las indicaciones entregadas por Eduardo Ramos y a detalles específicos sobre el sitio, los investigadores encontraron el cuerpo de Yulixa Toloza abandonado entre la maleza, cerca de una carretera.
Lo que comenzó como un procedimiento estético terminó convertido en una investigación criminal internacional que hoy mantiene a varios implicados tras las rejas, mientras las autoridades continúan buscando a un cuarto sospechoso: un anestesiólogo de origen cubano que aún permanece prófugo.

Camaras de seguridad que evidencian como cuatro personas llevan a Yulixa Toloza.